Quito es una ciudad intensa, hermosa y muy caminable, pero tiene un detalle que puede sorprender: está a 2.850 metros sobre el nivel del mar.
Si llegas desde la costa o desde ciudades bajas, es normal sentirte “más lento” durante las primeras horas. La buena noticia es que la mayoría de molestias se controlan con un plan simple de adaptación. Aquí tienes una guía práctica para aclimatarte rápido, reconocer señales de alerta y disfrutar Quito sin que la altura te quite el viaje.
Por qué Quito se siente “más alto” y qué es el soroche
A esa altitud, el aire tiene menos presión y, en consecuencia, tu cuerpo recibe menos oxígeno por cada respiración. Por eso la adaptación no es “mental”: es fisiológica. Quito, además, suele recibirse con ascenso rápido (por ejemplo, vuelo directo desde el nivel del mar), lo que aumenta la probabilidad de molestias en personas sensibles.
¿Qué síntomas son normales y cuáles no?
El cuadro más común es el mal agudo de montaña (AMS). Suele aparecer entre 6 y 12 horas después del ascenso a altitudes por encima de 2.500 m.
Los síntomas típicos incluyen dolor de cabeza, fatiga, mareo, náusea, pérdida de apetito y alteraciones del sueño.
Por qué a unas personas les da y a otras no?
No depende solo de “estar en forma”. Influyen la rapidez del ascenso, antecedentes previos, esfuerzo físico temprano, deshidratación y condiciones cardiopulmonares.
Por eso, incluso viajeros deportistas pueden sentirse mal el primer día si aterrizan, caminan fuerte, se desvelan y brindan “para celebrar la llegada”.
Detalle clave: Quito es base, pero tus planes pueden subir más
Muchos planes turísticos (miradores altos, caminatas intensas o excursiones a mayor altitud) elevan el esfuerzo. La regla práctica es: primero adapta tu cuerpo a Quito y luego sube la intensidad del itinerario.
Plan de adaptación en Quito: 24 a 48 horas sin perder el viaje
La mejor prevención es simple: bajar el ritmo al principio y darle a tu cuerpo el tiempo para ajustarse. Las guías de medicina del viajero recomiendan evitar seguir ascendiendo si aparecen síntomas y priorizar descanso y adaptación progresiva.
Día 1: llega suave (tu objetivo es “estabilizarte”)
- Muévete, pero sin exigirte: Camina, sí, pero en distancias cortas y con pausas. Si tu plan incluye el Centro Histórico, arma recorridos de pocas cuadras y evita escaleras largas al inicio. El error típico es querer “aprovechar el día” como si estuvieras en una ciudad al nivel del mar.
- Come liviano y regular: Prefiere comidas pequeñas, fáciles de digerir, y evita excesos. Si te da náusea, no te obligues a una comida pesada; prioriza algo suave y mantente constante.
- Hidratación inteligente: Mantente hidratado durante el día, pero sin “forzarte” a tomar litros de golpe. La deshidratación se puede parecer al soroche (dolor de cabeza, cansancio), así que el equilibrio ayuda.
Detalle específico: alcohol y primeras 24 horas
Evita o reduce al mínimo el alcohol el primer día: puede empeorar el sueño y desordenar la adaptación. Este solo cambio hace una diferencia enorme para turistas de fin de semana.
Día 2: sube el ritmo con criterio (sin dispararte)
- Recién aquí metes planes más físicos: Si te sientes bien, este es el día para caminatas más largas, miradores, o experiencias que demanden más. Si amaneces con dolor de cabeza fuerte o náusea marcada, no lo “empujes”: ajusta el plan.
- Duerme temprano: El sueño es parte de la aclimatación. Si te desvelas el primer día, el segundo puede sentirse más pesado aunque “ya estés en Quito”.
- Si eres nómada digital, agenda como pro: Evita reuniones o actividades exigentes en las primeras horas de llegada. Si puedes, deja la tarde del día 1 para check-in, comida suave y descanso; trabajar con soroche no es productividad, es castigo.
Detalle importante: medicamentos
Existen medicamentos que algunos viajeros usan para prevenir o tratar síntomas (por ejemplo, acetazolamida o, en situaciones específicas, dexametasona), pero deben ser indicados por un profesional de salud según tu historia clínica y tu itinerario.
Qué hacer si te sientes mal: manejo práctico y señales de alarma
La clave con la altura es no confundir “molestia leve” con “empeoramiento”. La mayoría de casos leves se resuelven con descanso, ritmo bajo y tiempo. Pero hay señales que requieren acción inmediata.
Si los síntomas son leves
- No subas más (y baja la intensidad): Si aparece dolor de cabeza, mareo o náusea, evita actividades que impliquen subir más altura o exigirte físicamente. Las recomendaciones clínicas insisten en no ascender con síntomas y esperar a mejorar antes de retomar planes intensos.
- Descanso y reevaluación: Descansa, hidrátate, come liviano y reevalúa en unas horas. Si te mantienes igual o mejoras, vas bien. Si empeoras, cambia el plan.
Detalle específico: cuándo “descender” ayuda
Si los síntomas se vuelven más fuertes o no mejoran, descender a menor altitud suele ser lo más efectivo. En términos médicos, la recomendación general es descender hasta que los síntomas mejoren (a veces con descensos de cientos de metros o más, según el caso).
¿Señales de alarma: cuándo buscar ayuda urgente?
Las formas graves de enfermedad por altura (como edema cerebral o pulmonar) son emergencias. Las señales de alerta incluyen confusión, problemas de equilibrio o coordinación, falta de aire incluso en reposo, tos con esputo espumoso o con sangre, o un deterioro marcado del estado general.
¿Qué hacer en Quito si aparece una señal de alarma?
- Detén la actividad y busca ayuda médica inmediata.
- Si estás en Ecuador, puedes llamar al número único de emergencias 911 (ECU 911), disponible 24/7 y sin costo desde teléfonos fijos o móviles.
Conclusión
La altura en Quito no tiene por qué arruinar tu viaje: la mayoría de visitantes se adapta bien si cuida las primeras 24 a 48 horas. Llega suave, hidrátate con criterio, come liviano, evita alcohol al inicio y no conviertas tu primer día en una maratón. Si aparecen síntomas, baja el ritmo y no subas más hasta sentirte mejor; y si surge una señal de alarma, actúa rápido y busca ayuda. Quito se disfruta más cuando tu cuerpo está a bordo del plan, no luchando contra él.