Hay días en Quito que se sienten como un viaje completo, sin salir realmente de la ciudad. Esta ruta propone exactamente eso: arrancar en lo rural, entrar al bosque nublado, caminar un tramo con historia, comer como se come “de verdad” en parroquia, y cerrar entre barrio, cultura y buena mesa.
El itinerario sugerido inicia rumbo a Nono y conecta paradas clave como Yanacocha, Trocha Inca, Museo de Sitio La Florida, República del Cacao y una cena en La Floresta.
Mañana en altura: Yanacocha y la Trocha Inca
La salida hacia Nono es el cambio de ritmo que la ciudad a veces necesita: menos ruido, más verde, y esa sensación de “puerta de entrada” a un Quito diferente. Nono, oficialmente San Miguel de Nono, se ha consolidado como un punto muy popular para turismo de naturaleza cerca de Quito, ideal si buscas caminar, observar aves o simplemente bajar revoluciones.
Reserva Yanacocha: colibríes y el zamarrito pechinegro
Yanacocha es la primera gran parada del día y funciona como un golpe directo a los sentidos: aire frío de altura, vegetación de montaña y una concentración de aves que hace que mires hacia arriba más de lo habitual. En el itinerario de la ruta se describe como un espacio de conservación de 1.200 hectáreas, hogar del zamarrito pechinegro (ave emblemática de Quito desde 2005), con posibilidad de avistar especies como cóndor andino, oso de anteojos, lobos de páramo y, con suerte, incluso puma. Además, se menciona que está a más de 3.200 m s. n. m. y que el ingreso referencial es $5.
Detalles clave para disfrutar Yanacocha
- Ritmo: camina lento y en silencio; aquí el premio es el avistamiento, no “hacer tiempo”.
- Equipo: binoculares ayudan, pero con paciencia también verás mucho a simple vista.
- Respeto al lugar: evita música, gritos o persecución de aves; la experiencia mejora cuando el bosque “se normaliza” con tu presencia.
Sendero Trocha Inca: un camino con historia
Después de Yanacocha, la ruta propone comenzar la caminata por el Sendero Trocha Inca, descrito como una ruta ancestral usada para acortar el trayecto desde el noroccidente hacia el sur, atravesando el Guagua Pichincha. Uno de los detalles más especiales: el recorrido pasa por tres túneles naturales y regala vistas del bosque nublado, con aves como tangaras y gralarias acompañando con sus cantos.
Lo que hace diferente a este tramo
- Narrativa natural: no es solo un sendero; es un corredor donde paisaje e historia se sienten en la misma caminata.
- Fotografía: los túneles y los cambios de luz hacen que cada parada sea un “encuadre” distinto.
- Dificultad: el itinerario clasifica la experiencia general como de dificultad baja y de día completo, ideal si quieres aventura sin exigirte como trekking duro.
Al cerrar esta parte de la mañana, ya tienes la primera gran recompensa: aire de montaña, bosque nublado, y la sensación de haber salido de Quito… sin haber salido del todo.
Mediodía en Nono: Jardín de Colibríes y almuerzo local
Hay un punto en esta ruta donde la energía cambia: pasas del silencio de reserva y sendero a un momento más cercano, más humano, más “de pueblo”. Esa transición es parte del encanto.
Jardín de Colibríes: pausa para mirar de cerca
El itinerario sugiere un respiro en un Jardín de Colibríes, descrito como un espacio donde decenas de estas aves revolotean alrededor de los visitantes y crean un espectáculo constante de color y movimiento.
Cómo aprovecharlo mejor
- Quédate quieto un momento y deja que los colibríes se acostumbren.
- Si vas a grabar o tomar fotos, prioriza el registro silencioso: la escena mejora cuando no fuerzas nada.
- Usa este punto como pausa real: hidratación, snack ligero, y un “reset” antes de comer.
Almuerzo en Restaurante El Bambú: comida tradicional de Nono
A las 13h00, la ruta plantea el almuerzo en el Restaurante El Bambú, reconocido en Nono por cocina tradicional con productos locales y un ambiente familiar. Los valores de referencia se mueven entre $5 y $10, lo que lo vuelve un descanso accesible en mitad de un día cargado de experiencias.
Detalle específico que suma
Comer aquí no es solo “cumplir el almuerzo”: es parte de entender Nono como territorio. Si quieres que esta ruta se sienta auténtica, este punto es clave porque te aterriza a lo cotidiano: porciones honestas, sabores locales, conversación sin prisa.
Tarde cultural: La Florida y chocolate de origen antes de La Floresta
La segunda mitad del día propone algo que Quito hace especialmente bien: mezclar naturaleza con historia sin que se sienta forzado. Pasas del verde a la memoria prehispánica, y de ahí al cacao como identidad.
Museo de Sitio La Florida: una necrópolis bajo tus pies
La ruta sugiere visitar el Museo de Sitio Arqueológico La Florida, donde se descubre una necrópolis del período de Integración con tumbas de pozo profundo de hasta 16 metros, evidencia de entierros múltiples y rituales ancestrales. En el itinerario se indica acceso gratuito como referencia.
Detalles útiles para planificar la visita
Según información municipal, el Museo de Sitio La Florida se ubica en Antonio Costas y César Villacrés (barrio San Vicente de la Florida) y suele atender de 09:00 a 16:00 con reserva previa. Esto puede cambiar, así que vale confirmarlo antes de ir.
Más allá de la data, este punto es potente por una razón simple: te recuerda que Quito es una ciudad construida en capas. Y cuando entiendes eso, todo el recorrido cobra más sentido.
República del Cacao: cata y chocolate caliente de origen
Luego viene una parada que equilibra perfecto la tarde: República del Cacao. El itinerario propone aprender sobre el cacao fino de aroma y su importancia en Ecuador, con una visita que incluye cata de tres chocolates artesanales y cierre con Chocolate Caliente de Origen. El costo referencial indicado es $16,80.
Cómo convertirlo en experiencia (no solo compra)
- Haz la cata sin apuro: la diferencia entre chocolates aparece cuando reduces el ritmo.
- Si estás armando contenido, este es un gran punto de cierre visual: empaques, texturas, bebida caliente y reacción real.
Cierre en La Floresta: cena, calles creativas y noche tranquila
El día concluye a las 18h00 con una cena en La Floresta, un barrio tradicional con oferta que va de lo familiar a lo moderno. En la ruta se sugieren precios de referencia entre $15 y $25.
Un extra opcional: cine y cultura en el barrio
Si todavía tienes energía (o si quieres cerrar con un plan distinto a “solo cenar”), La Floresta también se presta para una parada cultural. Por ejemplo, Ocho y Medio es descrito como una organización cultural con dos salas de cine en el barrio, donde exhiben cine independiente y también presentan artes escénicas y música en vivo.
Detalle específico
Para ubicarte: Ocho y Medio aparece referenciado en Valladolid N24-353 y Vizcaya dentro del mismo entorno de La Floresta.
Consejos prácticos para hacer la ruta sin complicarte
Esta es una ruta sugerida con precios de referencia; los pagos se gestionan con cada establecimiento y se recomienda transporte privado para los traslados. También se presenta como una experiencia familiar y autoguiada, de día completo y dificultad baja.
Checklist rápido
- Capas de ropa (altura + cambios de clima), impermeable ligero, calzado con buen agarre.
- Agua y snack pequeño (especialmente para la mañana).
- Si te interesa aves: binoculares o lente con zoom, y paciencia
Conclusión
La Ruta de Nono a La Floresta funciona porque no intenta ser una sola cosa: es bosque nublado y silencio, historia viva bajo tierra, comida local sin poses y cacao contado como cultura. Si quieres un día que se sienta completo, variado y muy Quito, este itinerario te lo entrega con paradas claras y un cierre urbano que redondea la experiencia. (Visit Quito – The World Turns Around You)